Cada 13 de octubre se conmemora el Día Mundial de la Trombosis, una fecha impulsada para aumentar la concientización sobre una condición que muchas veces pasa inadvertida hasta que genera complicaciones. En 2026, la campaña internacional pone especialmente el foco en la salud de las mujeres y en cómo el riesgo de trombosis puede cambiar a lo largo de distintas etapas de la vida, desde la adolescencia y la salud reproductiva hasta el embarazo, el posparto y la menopausia.
La trombosis venosa profunda ocurre cuando se forma un coágulo en una vena profunda, generalmente de las piernas. Si una parte de ese coágulo se desprende y viaja hacia los pulmones, puede provocar una embolia pulmonar, una situación que requiere atención inmediata.
QUÉ SÍNTOMAS REQUIEREN ATENCIÓN
La trombosis venosa profunda no siempre da señales claras. De hecho, los CDC señalan que alrededor de la mitad de las personas con este cuadro pueden no presentar síntomas.
Cuando aparecen, los más frecuentes son hinchazón de una pierna o brazo, dolor o sensibilidad sin causa aparente, aumento de temperatura en la zona y enrojecimiento o cambio de color de la piel.
En cambio, una embolia pulmonar puede manifestarse con:
- dificultad para respirar;
- dolor en el pecho que empeora al respirar profundo o toser;
- latidos más rápidos o irregulares;
- tos, en algunos casos con sangre;
- mareos, desmayo o presión arterial muy baja.
Frente a estos síntomas, la recomendación es buscar atención médica de inmediato.
CIRUGÍAS, INMOVILIDAD y HORMONAS PUEDEN AUMENTAR EL RIESGO
Entre ellos se encuentran las cirugías mayores, las fracturas, la inmovilidad prolongada, permanecer muchas horas sentado, antecedentes personales o familiares de trombosis, cáncer, obesidad y algunas enfermedades crónicas.
También existen situaciones vinculadas con niveles elevados de estrógeno. Los CDC incluyen entre los factores de riesgo el uso de determinados anticonceptivos hormonales, la terapia hormonal, el embarazo y el período posterior al parto.
Ese es uno de los motivos por los que la campaña del Día Mundial de la Trombosis 2026 decidió poner el foco en la salud femenina: el riesgo puede cambiar en diferentes etapas de la vida y combinarse con otros factores personales.

Eso no significa que todas las personas que utilizan anticonceptivos hormonales o atraviesan un embarazo desarrollarán un coágulo. El riesgo debe evaluarse de manera individual, especialmente cuando existen otros antecedentes.
Para prevenir o disuadir la formación de una trombosis, la clave principal es mantener una buena circulación sanguínea y controlar los factores de riesgo modificables.
Las siguientes medidas prácticas y hábitos saludables ayudan a reducir significativamente el riesgo:
- Evita el sedentarismo: No pases más de dos horas seguidas sentado o en la misma posición. Levántate, estira las piernas y camina unos minutos.
- Ejercicios en el sitio: Si trabajas en un escritorio, realiza movimientos circulares con los tobillos y eleva los talones y las puntas de los pies para activar la “bomba muscular” de las pantorrillas.
- Actividad física regular: Practica al menos 150 minutos de ejercicio moderado a la semana (como caminar a paso ligero, nadar o andar en bicicleta) para mejorar la salud cardiovascular.
Es importante mantener un estilo de vida y alimentación acorde, con hábitos saludables y dietas equilibradas:
- Hidratación constante: Bebe suficiente agua a lo largo del día. La deshidratación puede espesar la sangre y facilitar la formación de coágulos.
- Alimentación balanceada: Mantén una dieta baja en grasas saturadas y rica en fibra, frutas y verduras para evitar el sobrepeso, el cual ejerce presión extra en las venas de las piernas.
- Evita el tabaco: El tabaquismo daña las paredes de los vasos sanguíneos y aumenta la tendencia de la sangre a coagularse.
Fuente: Cuidados de Salud

