El Partido Justicialista de Luján emitió un comunicado en el que expresó su preocupación por la situación de endeudamiento que atraviesan miles de vecinos del distrito, a la que calificó como “el ajuste que no se ve”.
Desde el PJ sostuvieron que el fenómeno no responde a una cuestión de “irresponsabilidad” individual, sino que es consecuencia directa de un modelo económico que golpea sobre los ingresos de las familias.
Según datos del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), elaborados en base a información del Banco Central (BCRA) y de la Central de Deudores (CENDEU), la mora de las familias con el sistema bancario llegó al 12,8% en junio de 2026, tras dieciocho subas mensuales consecutivas. La cifra contrasta con el 2,5% registrado en octubre de 2024: en apenas 19 meses, el indicador se multiplicó por más de cinco y alcanzó su nivel más alto desde la crisis de 2001.
El panorama es todavía más crítico fuera del circuito bancario. De acuerdo con el comunicado partidario, la mora en billeteras virtuales y financieras no bancarias saltó del 7,3% al 30,1% en el mismo período, superando incluso el pico registrado durante la pandemia, que había sido del 27,1%. Al considerar en conjunto bancos y billeteras, la irregularidad total de las familias ronda el 15,5%, con 5,91 millones de personas morosas, 2,60 millones más que en febrero de 2024.
Un relevamiento de la consultora 1816, que anticipa parte de la información que el BCRA difundirá en su próximo Informe de Bancos, aporta precisiones adicionales sobre la magnitud del problema: la morosidad de los hogares dentro del sistema bancario llegó al 12,94% en julio, mientras que entre las entidades no bancarias trepó al 33,69%, con Mercado Pago y Tarjeta Naranja concentrando más de la mitad de ese segmento. En total, los 5,9 millones de personas con atrasos superiores a 90 días representan cerca del 28% de los 20,8 millones de deudores registrados en el país, y la mora aumentó en 23 de los 30 principales bancos relevados.
Ante la dificultad para afrontar los compromisos, las familias recurrieron masivamente a refinanciar sus deudas: según ese mismo informe, las reestructuraciones alcanzaron un nivel récord de $2,6 billones, equivalente al 3,7% del saldo total de crédito otorgado a los hogares. La mitad de las personas en situación de mora debe menos de $626.000, un monto que se vuelve significativo frente a los ingresos, ya que la mitad de los trabajadores ocupados percibe menos de $800.000 mensuales, de acuerdo con datos del INDEC citados en ese relevamiento.
El comunicado remarcó que, según el propio BCRA, el servicio de esa deuda representa el 24,1% de la masa salarial, con cerca del 80% explicado por préstamos personales y tarjetas de crédito utilizadas para llegar a fin de mes.
El impacto es particularmente severo entre los jóvenes: los menores de 34 años explican casi cuatro de cada diez deudores morosos del país, y entre quienes tienen entre 18 y 24 años la mora supera el 32%, la proporción más alta de toda la población.
El comunicado identificó cuatro circuitos que asfixian actualmente a las familias: las billeteras virtuales, con créditos otorgados “con un clic” y tasas que multiplican varias veces lo prestado; los bancos, con tasas variables y tarjetas que se convierten en una trampa ante la caída de ingresos; las financieras de crédito rápido, que ofrecen cuotas bajas que esconden un Costo Financiero Total elevado; y los préstamos informales, sin ningún tipo de regulación, con métodos de cobro que —advirtieron— ponen en riesgo la integridad de las familias.
Desde la agrupación explicaron que, cuando un banco deja de otorgar crédito a una familia morosa, esa familia no deja de necesitar financiamiento, sino que pasa a circuitos alternativos con un Costo Financiero Total que puede llegar al 1.375% anual, muy por encima del 180% que rige en la banca tradicional. “Pedir un crédito nuevo para pagar uno viejo no es irresponsabilidad: es la respuesta lógica de una familia ante un ingreso que no alcanza”, sostuvieron en el comunicado, y remarcaron que un Estado que regule el crédito y defienda el salario podría cortar ese círculo.
Fuente: El Civismo

