Las estimaciones privadas ubican al IPC entre 1,8% y 2,1%, por encima del 1,7% de agosto. Alimentos, precios estacionales y combustibles aparecen entre los principales factores de presión.
Distintas consultoras privadas coinciden en que la inflación de septiembre volvió a acelerarse luego del 1,7% registrado en agosto por el INDEC. Las principales estimaciones ubicaban el índice entre 1,8% y 2%, aunque el relevamiento de Orlando J. Ferreres & Asociados difundido este lunes llevó la previsión hasta el 2,1%, con alimentos y bebidas por encima del nivel general y una recuperación de la inflación núcleo.

El dato oficial del IPC de septiembre se conocerá el martes 13 próximo. Mientras tanto, los relevamientos privados permiten anticipar una dinámica de precios que, de confirmarse, interrumpiría la desaceleración observada durante agosto, cuando el índice nacional había marcado el registro mensual más bajo en 14 meses.
El punto común entre los distintos relevamientos es que septiembre habría presentado una mayor presión sobre los precios de consumo cotidiano. Alimentos y bebidas aparece como uno de los principales factores, acompañado por algunos productos estacionales, la indumentaria y los combustibles. La dinámica adquiere relevancia porque el 1,7% de agosto había sido interpretado como una señal de continuidad en la desaceleración, aunque los precios de algunos bienes de la canasta básica habían mostrado un comportamiento diferente al promedio general.

Dentro de ese resultado, alimentos y bebidas registró una suba de 2,3% y explicó 0,8 punto porcentual del aumento general calculado por Ferreres. La incidencia del rubro resulta significativa por su peso dentro de la canasta de consumo y permite explicar por qué un incremento concentrado en alimentos puede tener un efecto mayor sobre el índice general que otras categorías con variaciones similares.
Los datos de alta frecuencia recopilados durante septiembre también mostraron esa trayectoria. LCG registró una evolución irregular de los precios de alimentos y bebidas a lo largo del mes, con una caída de 0,7% durante la primera semana, seguida por una suba de 3% en la segunda, un aumento de 0,6% en la tercera, otro de 1,7% en la cuarta y 0,8% en la quinta. En su última medición, el promedio de las últimas cuatro semanas acumulaba una suba de 4,2%.
Durante la segunda semana, los mayores movimientos se concentraron en panificados, cereales y pastas, verduras y carnes, mientras que en la cuarta semana las verduras aumentaron 3,9%, las comidas listas para llevar 2,8%, azúcar, miel, dulces y cacao 2,3% y los productos de panificación, cereales y pastas 2,1%. Las carnes, por su parte, avanzaron 1,1% en esa semana.
Fuente: El Economista

